Ya era hora de que el cine patrio tuviese su hueco en nuestro blog, que aunque tengamos nombre de banda americana de los 60', somos de la tierra del jamón, el gazpacho y
Aunque el ambiguo primer tráiler me llamó la atención, suelo
desconfiar del cine español por experiencia propia, después afortunadamente me
llevo tortas como con 'Grupo 7' o 'Celda 211' .
Sigo sumando.
Tras las presentaciones, el primer tercio de la película es bastante titubeante, sigo
algunas escenas con interés pero otras en cambio me importan bien poco, hasta
pasada la primera media hora los altibajos son continuos. Y es que soltar
frasecitas como "Carla, ¿tú me I love you?" puedo asegurar que no ayudan
nada. Tendrán el trío de jovenzuelos algún que otro momento vergonzoso como
éste con diálogos cutres, pero poco
a poco van mostrando más feeling en pantalla cuando el guión va ganando enteros. Gran
descubrimiento el de las dos mozas, Arantxa Martí y Sandra Martín, ya que tener
en torno a los veinte años y actuar bien no parece muy compatible, aquí las excepciones. También
me ha sorprendido gratamente Patrick
Criado con la viveza que le da a su personaje.
Daniel Sánchez
Arévalo está impecable en la dirección, tiene un estilo personal palpable a lo largo de toda la película y se
sale especialmente en los flashback, que los introduce de maravilla, y
en toda la escena de la boda, desde las coreografías hasta el suceso posterior
de los votos. En la hora y media de metraje se respira una atmósfera que no es
la típica ambientación taleguera de muchas otras películas españolas, se
agradece.
Antonio de la Torre está en una
habitación con la mirada perdida rodeado de personajes que no paran de hablar y
es él quien llama la atención, cada género que toca lo borda reafirmándose como
uno de los mejores (si no el mejor) actores españoles del momento.
Su trama junto a Robert
Álamo y Sandy Gilberte es bastante sosa, aunque la consiguen salvar como
buenamente pueden. Por cierto, genial la escena en que la niña le pega
un tortazo al padre.
El resto del reparto está
finísimo, Robert Álamo, Miquel Fernández, Sandy Gilberte y Héctor Colomé, siendo
éste uno de los apartados más cuidado de la película. Destaco al barbas de Quim Gutiérrez que está espectacular
tanto en los momentos más serios como en los de comedia y la naturalidad de Verónica Echegui que da gusto verla.
La escena en la que todos los personajes hablan con los
prometidos sobre el tema de la virginidad de por medio, —en la
que me sacan verdaderas carcajadas— es un bálsamo para la película, a
partir de ahí el nivel no hace más que subir.
La facilidad para
cambiar de drama a comedia es innegable, pero no siempre con los mismos
resultados. Surgen tópicos que cansan en más de un momento, aunque consigue romper
con todos de un plumazo en la inesperada parte final que me dejó más tierno que
un peluche.
Aunque a mitad de película acabas pidiéndole el tiempo al
árbitro tras varios bajones importantes, después de la escena que comento antes, el
ritmo y el tono de la película cambia totalmente. Acertadísima la mezcla de imágenes del partido de España con escenas
que cada vez ganan más en emoción alcanzando un climax que le hace justicia a
la prórroga de hace tres años.
A 'La Gran Familia
Española' le cuesta lo suyo arrancar, pero una vez que lo hace no hay quien
la pare, a pesar de partes muy flojas, es
una película segura de sí misma que sabe a donde quiere llegar, lo que le
facilita el camino. "Salsa de Carne".
PD: Menos mal que no han optado por un cameo rancio en plan Sergio Ramos o Arbeloa, todo lo
contrario, lo hace el artista de Raúl
Arévalo.